Superar una ruptura

6 de Mayo, 2008

Vas caminando tranquilamente por la calle y entras en una tienda. Llevas menos de cinco pasos dentro de la tienda cuando prestas atención a la música de fondo: ¡Tenía que ser! ¡La canción que compartías con tu ex! Definitivamente, las personas que cordinan esto en la tienda tienen un excelente gusto musical: el mismo que tú tenías hasta que terminó tu relación. Al principio sacas fortaleza de tu orgullo y espantas los malos pensamientos, levantas la cabeza, enderezas la espalda y sigues caminando. Piensas ‘prueba superada’ y ¡rayos! Cuando la vida se pone a jugar a las casualidades es muy irónica: te topas a tu ex pareja ¡de compras! Sientes que estás a punto de perder la compostura y saludas con una naturalidad tan fresca que ni tú puedes creerlo. Escudriñas su rostro y no encuentras ningún rastro de estrés, coraje, ¡ni una lagrimita! En fin, sigues con tus actividades normales y, unos días más tarde, sales a correr para relajarte. Ese encuentro con tu ex realmente trajo muchos pensamientos reaccionarios a la superficie y necesitas poner en claro la mente. La próxima vez que te encuentres en una situación así debes ser capaz de mantener tus emociones bajo control. Te preguntas ¿qué me pasa? ¡Yo ya olvidé! Pero, en el fondo, sabes que alguna cosa queda por ahí porque ‘donde hubo fuego…’ Decides tomar un pequeño descanso en tu supercarrera desestresante y miras, no muy lejos, a alguien tomando fotografías o escribiendo. Te late el corazón más rápido y sientes mariposas en el estómago porque esa persona realmente es atractiva: te acercas y prestas atención… ¡Otra vez no! Está en sus cinco minutos de concentración y no te ve. Si nuevamente sentiste que te temblaron las piernas y un impulso por darle un abrazo, por favor: ¡continúa leyendo!

Hazte un favor y ¡sigue adelante!
Me imagino que no logras explicarte cómo es posible que ese pequeño engendro de la naturaleza siga viviendo tan feliz. Tampoco puedes asimilar cómo es que no se arrastra por el fango y si no eres tan radical puedes sólo cuestionar ¡cómo rayos pudo superarlo tan pronto! Bueno, decir ‘tan pronto’ puede ser una ironía sarcástica porque hace más de un año que no están juntos y cuando terminaron prometiste que ibas a levantarte de esta y que jamás estarías sintiendo lástima por ti. ¿En dónde quedaron tus buenos propósitos? No has sido capaz de hacer cambios reales y muy en el fondo aún quisieras poder acurrucarte a su lado para ver películas los fines de semana… Así que: ¡Manos a la obra! Es tiempo de que levantes del suelo los restos de tu corazoncito y les des una sacudida. Ve con tu estilista y prueba hacer un cambio a tu imagen; ve de compras y consiéntete lo más que puedas. Sal con tus amistades y puedes intentar frecuentar bares nuevos o lugares de moda que no conozcas: cambia un poco de ambiente e intenta hacer esas cosas que siempre quisiste.

Entonces… ¿qué hago con lo que siento?
Dedícate a cultivar buenas emociones y deja de darte de latigazos cuando escuches una canción, mires una película que te recuerde a tu ex y evita pensar demasiado en los momentos maravillosos que pasaron juntos. Por favor, baja a la tierra y date cuenta que ¡eso ya quedó en el pasado! Entonces: mantener una actitud positiva y evitar los malos pensamientos, no te la pases creando historias de lo que ahora hace tu ex sin ti y de lo que pudiste hacer para mantener la relación viva. Lo que ya terminó: ¡ya terminó! Aunque en este momento te duela tienes que reconocer que sólo en los libros se muere de amor y que el tiempo termina curando todas las heridas. Podría decirte que evites contacto con tu ex pero no puedes esquivar su presencia toda la vida: si fueron pareja y tenían afinidades es lógico que se van a encontrar, más aún si viven en la misma ciudad; con esto no quiero decir que salgas corriendo a los lugares que frecuenta o lo busques de cualquier otra forma, tampoco se trata de causar lástima. Apodérate de tus amistades cercanas y habla hasta que te canses: no guardes resentimientos ni lágrimas para después. Compórtate como adulto y actúa con normalidad, no hagas saber a todo el mundo que quisieras morirte; realiza esas actividades que nunca pudiste cuando tenías pareja: toma clases de baile, meditación, yoga o de lo que se te antoje, simplemente date gusto y ocupa tu tiempo libre. Pon buena cara porque ninguna pena es eterna y recuerda que ¡mereces volver a enamorarte!

Feng Shui, y armoniza tu vida

5 de Mayo, 2008

Una de las modas más extendidas actualmente es la práctica del Feng Shui. Probablemente no sabes de qué se trata pero debo puntualizar que no es una religión, ni tampoco superstición. Es el arte de aprender a vivir armonizando nuestra existencia con la naturaleza y sus cambios. El equilibrio es fundamental en todos los aspectos de nuestra vida. Es increíble como unos pocos cambios en nuestro dormitorio pueden encender y mantener la pasión con nuestra pareja.

Para comprender un poco el Feng Shui
Feng Shui significa “viento y agua”. Podemos situar sus orígenes en China, con la aparición de los sabios taoístas, hace unos dos mil años. Actualmente está prohibido practicarlo en ese país y sobrevivió al auge comunista gracias a su libre práctica en la ex colonia británica: Hong Kong.

Sus Tres Principios Filosóficos
El primero es el Tao, que significa el Camino. Los taoístas fueron, de alguna manera, los primeros en aplicar principios en pro de la ecología. En la filosofía china se conoce, desde la antigüedad, la existencia de una conexión invisible entre el mundo que nos rodea: la naturaleza y nosotros. Por eso es que debemos encontrar la manera de armonizar nuestra vida con ella y respetarla. Por ello se puede considerar el Tao como “El Camino” de la felicidad. Por ende, si somos felices y la felicidad reina en nuestra vida, el bienestar y la prosperidad acompañarán nuestro camino. El segundo principio es el del Yin-Yang: el equilibrio. Son las fuerzas que equilibran el universo. El Yin implica lo femenino, la luna, lo oscuro, lo receptivo, lo que es pasivo y lo que desciende. El Yang es lo masculino, el sol, lo luminoso, lo creativo, lo activo y lo ascendente. El tercer principio es el Chi que es la ‘fuerza vital’, ‘la fuerza de la vida’. Es la fuerza que anima a todos los seres vivos.

Tu dormitorio
Puedes revivir tu relación por el simple hecho de reacomodar el dormitorio. Recuerda siempre que tu dormitorio es un santuario y debe usarse solo para dos propósitos: descansar (liberarte del estrés) y para el romance, la pasión. Tu alcoba no es un gimnasio, tu oficina o la sala de estar. Quita todas las distracciones: equipo para ejercitarse, computadoras y televisiones. Solamente sirven para distraerte y, definitivamente, lo único que debes encender en el dormitorio es la pasión con tu pareja. La mejor ubicación para tu dormitorio es que utilices la habitación más alejada de los ruidos de la calle.

La decoración
Asegúrate de decorar tu habitación con elementos neutrales en género. Chicas: a un hombre no le atrae en absoluto una cama llena de muñecas o cojines de tu época de soltera. Chicos: a nosotras no nos inspira absolutamente nada la fotografía del último atún que pescaron en las vacaciones. Simplemente no procede, así que para traer la paz y la privacidad al dormitorio: cambia todas las fotografías que no sean únicamente de vosotros dos a la sala de estar: tus hijos, padres, amigos, etc. Recuerda que tantos ojos sería como tener a toda esa gente mirando. Nada más alejado de la idea de intimidad.

Echa un vistazo a los adornos que tienes en la alcoba. Recuerda que es un lugar para desplegar la sensualidad. Los objetos que pueden inspirar son aquéllos que consistan en parejas: dos cojines, una imagen de un par de aves enamoradas, una pareja besándose o tomada de las manos, un par de velas y, por supuesto, si tienes esculturas es muy recomendable que sean sensuales.

La cama debe estar en una posición desde la cual puedas ver la puerta, esta se llama la ‘posición del poder’. Si das la espalda a la puerta inconscientemente tendrás una sensación de vulnerabilidad. Visualmente tienes que poder llegar a la cama de ambos lados (balance) y que las mesitas al lado sean del mismo tamaño. Una lámpara a cada lado es práctica y le da balance a tu cama. No olvides poner una puerta que pueda cerrarse por dentro (¡privacidad!).

Los colores
El color es sumamente importante para crear ambiente. El rojo es el que estimula la pasión así que puedes utilizarlo. Tal vez incluso puedes pintar una pared completa de rojo vivo: la cabecera. Después pinta el resto con toques de blanco o rosa. El rosa es el color del amor incondicional y el blanco trae nacimientos y cosas nuevas. Combina los colores de acuerdo a lo que quieras atraer. Si es la pasión entonces no se diga más y utiliza el rojo, sin exagerar por favor.

¿Más sensualidad?
No olvides este tipo de detalles tampoco. Cuando escojas los cojines piensa en la sensualidad y comodidad. Las sábanas de satín, seda, algodón y que puedas considerar muy sexy. El tamaño de la cama también es importante: no más grande que una cama queen size. No tiene nada de romántico yacer como un par de osos hibernando a 3 metros de distancia. La intimidad y la cercanía son importantísimas.

Por último, recuerda siempre que menos es más. No atiborres tu dormitorio como si fuera un almacén porque no lo es. Piensa en el equilibrio y si tienes una vela en tu mesilla pon otra en la de tu pareja. Siempre piensa en los dos. ¡Mucha suerte!

Vídeos relacionados: Explicación del Feng Shui

Aprende a expresarle tu amor

5 de Mayo, 2008

Es muy simple ser natural y dar amor sin método, pero ¿qué pasa cuando eso no es suficiente?

La mayoría de nosotros amamos “como nos place” sin hacer meditaciones profundas al respecto. También nos conformamos con lo que recibimos sin cuestionarlo e ignoramos si nuestra pareja siente lo mismo. A veces existen cosas que no nos gustan y solo emitimos quejas leves que dependen de la capacidad de escucha de nuestro par. Si tenemos suerte nos buscan el lado; pero si no, estamos condenados a demostraciones de afecto que nos desagradan que, con el paso del tiempo, aprendemos a tolerar pensando: “es que así me quiere”.

Ahora piensa en cuántas veces tu pareja se ha mostrado incómoda con alguna demostración de afecto y en cuántas ocasiones tú la has escuchado. Recuerdo claramente una ocasión en la que, estando con mi pareja, yo hablaba de todo lo que la relación significaba para mi y mi pareja solo asentía, sin dejar de ver la televisión. En cuanto lo abracé, me porté cariñosa y le dije cosas lindas su actitud se trasformó. A eso me refiero: no siempre que nos ignoran significa que no nos amen. Para él no eran tan importantes las palabras sino que yo fuera expresiva. No fue un gran sacrificio, simplemente me adapté un poco y esos pequeños detalles hicieron de nuestra relación el paraíso. Si no estamos acostumbrados a cuestionar cómo queremos ser amados es menos probable que cuestionemos si expresamos nuestro afecto de la manera adecuada: pensando en lo que el otro necesita. Es muy simple ser natural y dar amor sin método pero ¿qué pasa cuando eso no es suficiente?

Existen tres características sobresalientes que distinguen los diferentes tipos de personalidad. Estas son: Visual, Auditivo o Kinestésico. Depende de la manera de ser de tu pareja es la forma en que necesita que le demuestres tu amor. No por esto debes dejar de ser tú mismo sino que es necesario que aprendas a combinar tu manera de expresarte con las cosas que le gustan. Una persona primordialmente Visual es organizada, ordenada, observadora y tranquila. Se preocupa por su aspecto. Tiene voz aguda y se le reflejan fácilmente las emociones en la cara. Son aquellas personas que prefieren las flores, poemas, muñecos: detalles que les demuestren el amor que les profesan. Quien pertenece al tipo Auditivo suele hablar solo, se distrae fácilmente. Mueve los labios cuando lee y tiene facilidad de palabra. No le preocupa especialmente su aspecto. Monopoliza la conversación y le gusta la música. Modula el tono y el timbre de voz. Expresa sus emociones verbalmente. Estas personas adoran escuchar cuánto las aman, lo bien que se ven y lo maravillosas que son. Ahora bien, quien es de tipo Kinestésico responde a las muestras físicas de cariño: le gusta tocar todo. Se mueve y gesticula mucho. Sale bien arreglado de casa; pero enseguida pierde el estilo porque no deja de moverse. Tono de voz más grave; pero habla fuerte. Expresa sus emociones con movimientos. Prefieren amar por medio de caricias, abrazos, olores… Para estas personas lo más importante es sentir. Es imposible considerar todas estas características como caprichos. Simplemente no todos entendemos el amor: lo interpretamos.